Limpieza de sal en bajos de coches de alquiler en Mallorca: así funciona de verdad en el taller
La primera vez que me llegó a Alcúdia un Ibiza de alquiler recién desembarcado de Barcelona, con los bajos blancos de sal, pensé: “Bah, manguerazo y listo”. Tres meses después estaba maldiciendo cada tornillo gripado en el subchasis cuando tocó cambiar silentblocks. Ese día entendí que la sal “importada” de la península es un problema serio para los coches de alquiler en Mallorca, aunque aquí casi no veamos nieve.
En esta review te cuento cómo me ha funcionado, en condiciones reales de flota de alquiler, el método profesional en 2 fases (ácido + alcalino) para limpiar sal de carretera en los bajos. Ha sido una temporada entera probándolo con coches que van y vienen entre Mallorca, Catalunya, Pirineos y más allá.
Key Takeaways (lo importante si tienes prisa)
- La típica Karcher con agua sola no basta: quita lo suelto, pero la sal pegada en pliegues y uniones sigue ahí y sigue comiendo metal.
- El combo prelavado ácido + detergente alcalino reduce de forma clara la corrosión en líneas de freno, subchasis y anclajes de suspensión en coches de 3-6 años que pisan la sal cada invierno.
- Bien organizado, el proceso se queda en 30-45 minutos por coche, sin bloquear el taller: eleva el coste de mano de obra, pero te ahorra horas futuras de tornillos partidos y reparaciones oxidadas.
- La clave está en el orden: enjuague tibio, ácido suave, alcalino, aclarado a fondo y secado con aire. Saltarte el secado es regalar óxido al futuro.
- Los protectores posteriores (lanolina, inhibidores, etc.) merecen la pena en coches que rotan entre Mallorca y península: menos óxido visible al año y menos dramas en ITV.
- No es para todo el mundo: un particular con un Ibiza viejo quizá no amortice el sistema completo, pero una flota de alquiler cerca del aeropuerto o un taller que toque muchos ex-rentings, sí.
- Mi nota global al método, tras una temporada: 9/10. No es magia, pero es lo más efectivo y razonable que he probado hasta ahora para controlar la corrosión por sal en coches “mallorquines”.
Cómo empezó el problema de la sal “viajera” en el taller
En Alcúdia estamos acostumbrados a lidiar con corrosión por ambiente marino: escapes picados, pinzas con óxido superficial, tornillería fea en coches que viven pegados al mar. Pero a partir de 2019 empecé a ver algo distinto en los coches de alquiler que volvían de temporada de invierno en la península.
En el foso, los bajos parecían haber rodado por Alemania en febrero: costras blancas de sal, líneas de freno con óxido avanzado en 3-4 años, grapas de los conductos de combustible reventadas, abrazaderas del escape comidas. Y al llegar a Mallorca, donde la humedad marina no perdona, esa sal residual se mantenía constantemente húmeda. Perfecto caldo cultivo para el óxido.
El patrón era clarísimo:
- Coches que rotan entre Mallorca y península (sobre todo zonas de nieve: Aragón, Navarra, Catalunya interior, Pirineos).
- Vuelven en marzo-abril, pasan por el lavadero rápido de turno, y nadie mira a fondo los bajos.
- Se quedan aquí todo el verano: sal de carretera + humedad marina + 6 meses de playa = receta perfecta para corroer líneas, subchasis y soportes.
En 2021 tuve la gota que colmó el vaso: un Golf 7 de alquiler, cuatro años de vida. ITV rechazada por corrosión avanzada en líneas de freno. Cuando desmonté las grapas de plástico de las tuberías, la sal acumulada había hecho una pasta corrosiva. Ese coche, si se hubiese limpiado bien al volver del invierno, no habría llegado tan mal en tan poco tiempo.
Ahí decidí dejar de hacer el “manguerazo simbólico” y probar un protocolo serio de desalinizado de bajos, como el que se usa en flotas de camiones de países fríos, pero adaptado a nuestro ritmo y recursos de taller en Mallorca.
Del manguerazo chapucero al método ácido + alcalino: mi curva de aprendizaje
Mi primera reacción fue típica: probar con agua a presión muy caliente. Resultado tras varias semanas:
- Lo grueso de la sal se iba, sí.
- En zonas críticas (pliegues, uniones, alrededor de grapas y soportes) seguía habiendo costras finas y película blanquecina.
- Noté incluso algún caso de óxido que parecía avanzar rápido en zonas donde se quedaba humedad atrapada en plegados de chapa.
Me puse a revisar experiencia de talleres de flota pesada y de detailing serio, y el patrón se repetía: sin química, el agua no llega donde hace falta a nivel químico. Así acabé probando el enfoque en 2 fases:
- Fase 1: prelavado ácido suave para atacar la sal y depósitos minerales.
- Fase 2: detergente alcalino para neutralizar el ácido, arrastrar suciedad y liberar sal incrustada en grasa y porquería.
Durante unas diez semanas de primavera lo probé en una muestra bastante variada: León, Ibiza, Clio, 308, Qashqai, C-HR… casi todos de flotas de alquiler que habían pasado el invierno fuera. La diferencia con respecto al “solo agua” se notaba al tacto y a la vista, pero lo que de verdad me terminó de convencer fueron los tornillos y líneas meses después.
Desglose del proceso: cómo se siente realmente bajo el elevador
1. Inspección de entrada: el minuto mejor invertido
Ahora, cada coche que sé que viene de península o norte de Europa sale marcado como “alto riesgo de sal” en el sistema del taller. No es burocracia: me ahorra sorpresas.
- Reviso visualmente: líneas de freno y de combustible, uniones de subchasis, soportes de escape, brazos de suspensión.
- Busco:
- Costras blancas o grisáceas (típica sal de carretera).
- Óxido anaranjado saliendo de pliegues de chapa.
- Capas de protección de bajos levantadas o burbujeadas.
En 5–7 minutos ya sé si estoy ante un lavado “ligero” o si tengo que dedicarle la parte alta del rango de tiempo (45 minutos). También marco bajos deteriorados que luego recomendaré tratar o proteger tras la limpieza.
2. Enjuague inicial con agua tibia: más importante de lo que parece
Aquí me equivoqué al principio: abusé de presión y de temperatura. Ahora lo tengo claro:
- Temperatura: agua tibia, 30–40 ºC. Suficiente para ayudar a soltar sal y grasa, sin provocar choques térmicos raros.
- Presión: trabajo alrededor de 140–160 bar, bajando en gomas, fuelles y tapones de plástico.
- Patrón de trabajo: frontal (subchasis motor) hacia atrás, siempre intentando “barrer” la suciedad hacia el desagüe, no metiéndola en recovecos.
Con 8–10 minutos de enjuague ya elimino gran parte de la sal suelta. Lo noto porque el agua deja de salir tan lechosa. En coches muy cargados, al principio llegué a estar 15 minutos solo a agua, y se nota luego en lo poco que tiene que trabajar el químico.

3. Prelavado ácido: donde realmente desaparece la sal
Esta fase fue la que más respeto me daba al principio: ácido en bajos de coche suena a receta para desastre si te pasas. La clave está en usar productos específicos de flota, bien diluidos y con tiempos controlados.
- Uso un limpiador ácido de baja agresividad, formulado para disolver sales y cal, con mezcla de ácidos orgánicos.
- Diluyo alrededor de 1:10–1:20 según estado del coche, en un pulverizador a presión tipo foam.
- Aplico de abajo hacia arriba, cubriendo subchasis, brazos, largueros, depósito, eje trasero y alojamientos del soporte de rueda de repuesto.
- Tiempo de contacto: entre 3 y 5 minutos, vigilando que no se seque nunca en superficie.
Las primeras veces me quedé mirando el agua que caía al suelo: se enturbia de una forma que nunca vi con solo agua. En coches que venían de zonas con mucha sal, el cambio visual era brutal; la típica costra blanca desaparecía casi por completo de anclajes y pliegues.
Importante: en zincados recientes, aluminio desnudo y inox pulido soy muy conservador; si les salpico, aclaro rápido. En coches de alquiler normales, rara vez hay piezas tan delicadas debajo, pero más vale tenerlo presente.
4. Detergente alcalino: neutralizar, desengrasar y rematar
Sin la segunda fase, el ácido se quedaría “a medias” y la grasa seguiría haciendo de pegamento para restos de sal. Aquí es donde el detergente alcalino entra en juego.
- Uso un desengrasante alcalino de flota, compatible con pinturas y recubrimientos de bajos.
- Lo aplico de delante hacia atrás, insistiendo en:
- Zona motor/subchasis delantero.
- Pasos de rueda y torres de suspensión.
- Eje trasero, zona de muelles y anclajes de amortiguadores.
- Dejo actuar 2–4 minutos, sin dejar que se seque.
En coches de alquiler de gama media/alta, a veces remato con cepillo de mango largo en los grandes planos del piso y en el plástico interior de los pasos de rueda. En utilitarios básicos, sinceramente, no siempre merece la pena ese plus de tiempo, salvo que el coche vaya a venderse como VO “premium”.
5. Aclarado final y secado: donde se gana o se pierde el trabajo
Esta última parte es la que más se tiende a recortar cuando hay prisa… y donde más caro sale hacer trampas. Yo ya no la perdono:
- Aclarado a fondo con agua tibia a presión, cambiando de ángulos para lavar el interior de largueros, pliegues y alojamientos. Aquí un underbody wand (lanza específica de bajos) se paga solo si haces volumen.
- Mientras aclaro, reviso con linterna LED. Si veo zonas que siguen con velo blanco, rehago en pequeño la jugada (ácido suave rápido + aclarado).
- Termino con aire comprimido en:
- Pinzas de freno y soportes.
- Alrededor de latiguillos y racores.
- Parte superior de brazos y cazoletas de muelle.
El salto de calidad llegó cuando me obligué a hacer siempre este secado dirigido. Antes, dejaba que el coche “chorreara y ya”. Después de ver cómo se quedaba agua estancada en algunos pliegues tras la limpieza, entendí por qué a veces parecía que alguna zona oxidaba más después de un lavado mal terminado.
Con práctica, todo el proceso completo queda entre 30 y 45 minutos por coche, dependiendo de lo cargado que venga de sal y de lo fina que quieras dejar la preparación.
Protección posterior: lo que realmente me ha funcionado en ambiente marino
Limpiar es la mitad de la guerra. La otra mitad es decidir si proteges algo después o lo dejas desnudo frente a la humedad de Mallorca. He probado tres enfoques principales con flotas que rotan cada invierno a la península.
1. Productos tipo lanolina/engrases transparentes
Son los que mejor equilibrio me han dado entre protección y manejabilidad:
- Se aplican en capa fina sobre líneas de freno, de combustible, subchasis y ejes.
- Quedan algo ligeramente pegajosos, pero no tanto como para pillar media carretera.
- Al año siguiente, al volver a limpiar, siguen ahí y solo necesitan un repaso, no arrancarlo todo.
La primera vez que vi un León que había protegido el año anterior, al subirlo al elevador después del invierno me sorprendió de verdad: las líneas de freno seguían metálicas, apenas óxido en abrazaderas. En otro León gemelo sin protección, mismo año y misma rotación, las líneas ya empezaban a presentar pitting y óxido avanzado en las sujeciones.
2. Inhibidores tipo polímero / PTFE
Estos los he utilizado sobre todo en coches más nuevos o de gama alta, donde el cliente no quiere ver nada “graso” en los bajos.

- Dejan una película muy fina, casi invisible.
- Lo que he notado es que, en la siguiente limpieza tras invierno + verano marino, la suciedad y la sal salen más fácil.
- Son menos espectaculares que la lanolina en apariencia, pero para un BMW o un Mercedes de alquiler “premium” van de lujo.
3. Antigravilla / recubrimiento gomoso tradicional (con mucho cuidado)
Aquí tengo sentimientos encontrados. Bien aplicado, sobre chapa sana y perfectamente limpia y seca, protege y silencia algo de ruido de rodadura. Pero si lo usas sobre óxido ya presente o zonas dudosas, es la forma más rápida de tapar un problema y dejar que avance oculto.
En alquileres y ex-rentings, solo lo recomiendo si:
- Has hecho la limpieza profunda de sal.
- Has tratado el óxido existente (cepillado, convertidor, imprimación, etc.).
- Te limitas a zonas críticas planas, no a tapar todo sin criterio.
He visto demasiados compactos “bonitos por debajo” con antigravilla recién puesta que, al picar un poco con el punzón, escondían auténticos cráteres en puntos de anclaje. Eso, en un coche que seguirá rotando entre sal y mar, es una bomba de relojería.
Lo que funciona de verdad en condiciones de Mallorca
Después de toda una temporada aplicando este método en coches de alquiler que pasan invierno en la península y verano aquí, hay cosas que me han quedado muy claras.
- La inspección inicial no es postureo: te permite priorizar y detectar puntos que luego podrás proponer reparar o proteger. Más de una ITV salvada por haber visto una línea a medio comer a tiempo.
- El agua tibia + presión controlada antes de la química marca la diferencia entre “lavado bonito” y “lavado efectivo”. Llegas más pausado a los pasos químicos y evitas mover la sal de sitio sin sacarla.
- El prelavado ácido suave es el auténtico antes y después respecto al típico lavadero de gasolinera. Donde antes quedaba velo blanco, ahora deja metal limpio.
- El detergente alcalino hace dos trabajos a la vez: neutraliza el ácido y retira grasa que escondía sal. Si te lo saltas, el sistema pierde mucho sentido.
- El secado con aire comprimido, sobre todo en frenos y soportes de muelle, reduce de forma visible la aparición de óxido feo en las semanas siguientes.
- En coches que rotan cada año a zonas de sal, combinar limpieza a la vuelta del invierno + protector tipo lanolina ha sido, con diferencia, lo que más ha frenado el avance de corrosión en flota.
Errores típicos que he cometido (y que no quiero volver a ver)
- Solo agua, a toda presión y agua muy caliente: sí, parece que queda limpio, pero:
- No disuelve bien la sal incrustada.
- Puedes dañar fuelles, gomas y tapones si te emocionas con la presión.
- Dejas agua caliente con restos de sal en recovecos… y adivina qué pasa luego.
- Cortar el tiempo de aclarado y secado “para ahorrar”. Es el ahorro más caro: he visto óxido salir justo donde se quedó agua estancada tras un mal secado.
- Aplicar productos ácidos demasiado concentrados “para ir más rápido”. Resultado: riesgo innecesario para recubrimientos y más agresividad de la cuenta en piezas sensibles. Con diluciones correctas funciona igual de bien y duermes mejor.
- No controlar dónde van los residuos: sal, suciedad, algo de producto químico… En taller serio, separador de grasas y control de vertido. No es solo por normativa; también es imagen para clientes de flotas.
- Prometer milagros en coches ya muy oxidados. Este método limpia y frena, no resucita. Si un soporte va comido, va comido; toca reparar, no maquillarlo.
- Delegar el proceso a personal sin formar “porque es solo lavar”. El orden, las diluciones y la inspección visual necesitan cabeza de mecánico, no solo brazo de lavacoches.
Aspectos técnicos que marcan la diferencia en un taller de Mallorca
En la teoría todo suena muy bonito, pero en el día a día de un taller en Mallorca hay limitaciones. Estas han sido mis palancas prácticas:
- Elevador o rampa con altura suficiente: trabajar tumbado en el suelo con lanza de presión no es realista para volumen. Con un 2 columnas o una rampa alta, el tiempo por coche baja fácilmente un 30–40%.
- Agua algo blanda para el aclarado final: gran parte de la isla tiene agua dura; si puedes usar un circuito algo descalcificado para el último aclarado, evitas que la cal “atrape” suciedad nueva en frenos y fijaciones.
- Programar el proceso justo al volver de la península: en flotas que gestiono, los coches que bajan del ferry o vuelan a PMI y vienen directos al taller para este tratamiento son los que mejor envejecen por debajo.
- Formar al personal de limpieza para que identifique “bajos sospechosos” y los derive al proceso completo, en vez de meterlos en el túnel de lavado de siempre.
- Registrar en ficha qué coches llevan protector de bajos y cuándo se aplicó: así puedes ofrecer repaso anual y planificar mejor tiempos antes de la ITV.
¿Para quién tiene sentido este sistema en Mallorca?
Después de un año aplicándolo, lo veo clarísimo:
- Flotas de alquiler medianas y grandes (zona aeropuerto, puerto, Alcúdia/Can Picafort):
- Son las grandes beneficiadas: coches nuevos que se deprecian rápido si por debajo se oxidan antes de tiempo.
- Reducen incidencias en ITV por corrosión y evitan inmovilizaciones tontas por fugas en líneas comidas por la sal.
- Talleres independientes que trabajan con:
- Mucho ex-renting peninsular que llega para venderse aquí.
- Clientes que usan el coche a menudo en la península en invierno y lo “guardan” en Mallorca el resto del año.
- Particulares muy meticulosos con coches relativamente nuevos (SUV familiares, campers, etc.) que cruzan a la nieve pero duermen el resto del año en la costa mallorquina.
¿Dónde no lo veo tan claro? En coches muy viejos, con bajos ya muy tocados, o en utilitarios de poco valor que nunca salen de la isla. Ahí puede ser más interesante hacer un lavado razonable + tratamiento puntual de óxido, sin montar todo el protocolo ácido+alcalino cada año.
Mi veredicto tras una temporada completa: ¿merece la pena?
Voy al grano. Si trabajas en Mallorca con coches que pisan sal de carretera en invierno y luego viven en nuestra humedad marina, este método en 2 fases no es un lujo: es mantenimiento inteligente.
- Eficacia: la reducción de óxido visible en líneas, soportes y uniones al cabo de 6–12 meses es innegable frente al “lavado rápido” clásico.
- Coste/tiempo: 30–45 minutos de trabajo con un poco de química y un operario formado, frente a horas de circo desmontando elementos oxidados años después.
- Satisfacción en el taller: menos tornillos partidos, menos juramentos bajo el coche, menos sorpresas en ITV.
¿Es perfecto? No. Requiere:
- Inversión en productos adecuados y en un buen limpiador de alta presión.
- Algo de formación y disciplina en tiempos y diluciones.
- Tomarse en serio el manejo de residuos.
Pero, siendo sincero, después de una temporada aplicándolo a decenas de coches de alquiler, si mañana tuviera que abrir otro taller en la zona de Palma o Alcúdia, este proceso de desalinizado de bajos entraría en el “pack básico” desde el día uno.
Mi nota personal al método de limpieza de sal en bajos con protocolo ácido + alcalino, en contexto Mallorca alquiler: 9/10. No hace magia con chasis podridos, pero marca una diferencia real allá donde todavía hay mucho que salvar.
Bottom Line
Si tu taller o tu flota en Mallorca vive de coches que “van a la nieve y vuelven al mar”, ignorar la sal de los bajos es dispararse en el pie. El método estructurado de enjuague + ácido suave + alcalino + aclarado + secado + (opcionalmente) protector es, hoy por hoy, la mejor combinación que he probado entre coste, efectividad y seguridad.
No sustituye a las reparaciones de óxido cuando ya es tarde, pero retrasa mucho ese momento y hace que, cuando toque desmontar algo, no sea una batalla campal de tornillos gripados y tuberías podridas.
TL;DR
- La sal de carretera que traen los coches de alquiler desde la península, combinada con la humedad marina de Mallorca, dispara la corrosión en bajos si no se trata bien.
- Un simple lavado a presión no elimina las sales incrustadas en pliegues y uniones; hace falta química específica.
- El sistema que mejor me funciona es:
- Inspección visual rápida de bajos.
- Enjuague con agua tibia y presión controlada.
- Prelavado ácido suave para disolver sal y depósitos.
- Limpieza alcalina para neutralizar y desengrasar.
- Aclarado profundo y secado con aire comprimido.
- Opcional: protector tipo lanolina o polímero en líneas y anclajes.
- Tiempo real en taller: 30–45 minutos por coche una vez el equipo está rodado.
- En flotas de alquiler y ex-renting que pisan la nieve cada año, he visto mucho menos óxido y menos problemas en ITV al cabo de una temporada usando este método.
- Conclusión: si trabajas con este tipo de vehículos en Mallorca, este protocolo no es un capricho de detailer; es mantenimiento preventivo serio, y le doy un 9/10 en mi libro de mecánico de Alcúdia.

